La retroiluminación en cartelería publicitaria implica diseñar soportes que generan su propia luz, que no necesitan estar conectados a una fuente de alimentación externa y que, por tanto, pueden permanecer visibles las 24 horas del día.

Algunos materiales, por su composición, dejan pasar la luz e iluminan su contenido, dando lugar a distintos formatos de retroilumnación en cartelería. Vemos algunos ejemplos a continuación.

Soportes retroiluminados: qué materiales los conforman.

Iniciamos este repaso con la lona de PVC translúcida. Se trata de un soporte que está pensado para espacios publicitarios de gran tamaño. Deja pasar la luz, tiene un peso de unos 500 gramos y se puede colocar en formato vertical y horizontal. La inclusión de mensajes requiere el uso de tinas UVI de alta calidad.

Una segunda opción es el poliéster backlight, que se puede imprimir con tintas UVI, como las lonas de PVC traslúcidas, o con tinta de látex. Este material permite que la luz atraviese desde la parte posterior iluminando el cartel en su totalidad. Resulta válido para espacios interiores y exteriores.

Los mupis son una opción muy común para campañas en marquesinas y mobiliario urbano. Son muy económicos, su peso es de unos 150 gramos y es posible imprimir a medida y desde solo una unidad.

Finalmente, el backlit, también conocido como duratrans. Es un material plástico de poliéster translúcido válido para formatos interiores y exteriores. Es muy versátil y admite todo tipo de publicidad luminosa.

¿Cuándo podemos usar retroluminación en cartelería?

Los formatos retroiluminados cuentan con un circuito de luz interna que ilumina el cartel en condiciones de poca luz, potenciando así su visibilidad y generando más impacto en el público potencial. Por lo general, los soportes de este tipo son muy económicos y versátiles, por lo que parecen una buena idea especialmente en espacios exteriores.